Virgen en su primer casting porno

virgen

Follar con una virgen es una de las mayores recompensas que puede tener un hombre, pero es una gran responsabilidad porque tienes que hacer que esa jovencita se sienta segura a tu lado y por supuesto has de tener mucho tacto para no hacerle daño.

Esta jovencita rubia con unos ojos azules precioso venderá su virginidad en un casting porno que sin duda permanecerá durante mucho tiempo en tu cerebro y ya no solo porque tiene una calidad excepcional y es un video xxx de alta definición en HD, sino porque el coño de esta teen se comportará de una forma magnifica para ser la primera vez.

Hay una cosa evidente en esta follada y es que la chica no era la primera vez que se comía una polla y tampoco la primera vez que masturbaba a un tío, pero os aseguro que su vagina estaba intacta o al menos ningún rabo se había introducido dentro, aunque seguro que consoladores de goma si habrían entrado y por eso no hubo rotura de himen.

Ver lo cachonda que se puso me ha puesto a mil, pero no deja de darme un poco de lastimilla ver cómo vende su chochito virgen por un puñado de dólares, yo creo que eso vale mucho más, pero en cualquier caso no se puede decir que la golfa no ha disfrutado metiéndose esa gran polla y de hecho ha tenido varios orgasmos seguidos, sobretodo al final del polvo.

A veces no nos vamos de putas porque nos parecen caras y luego te gastas el dinero en cualquier tontería, pero la verdad es que merece la pena ahorrar durante un tiempo porque hay prostitutas increíbles que por un módico precio te echan un polvo que te vuelven loco.

Algunos os sorprenderéis y os preguntaréis cómo es posible que una chica que nunca ha follado con un tío se ponga a cabalgar directamente y se meta una polla hasta el fondo del coño, pero pensad que el sexo viene de serie y si ellas son un poco cachondas en cuestión de minutos saben perfectamente lo que tienen que hacer tanto para darse placer a ellas mismas como para proporcionártelo a ti.

Sin más, os dejo con esta zorrita veinteañera guapísima esperando que os guste tanto como a mi, aunque estoy totalmente convencido de que irá directa a vuestros favoritos y haréis uso de ella durante una larga temporada…

Una historia real de incesto

No lo escuché entrar en la habitación, mas me di cuenta de su presencia. Cerré los ojos, sabía que él estaba observándome tal y como lo hacía muchas noches. Me imaginaba los pensamientos corriendo por su psique mientras que miraba con cara de deseo mi cuerpo desnudo, su instinto animal y masculino lo hacía verme como una mujer cualquiera y no como lo que realmente era, esperaba como un gato aguardando para agredir. Vestida solo con mi máscara, mi sujetador y mis medias de liga, estaba desnuda y muy excitada queriendo ser poseida. Mi vagina estaba receptiva y ya había dado su aprobación, mi ano también esperaba y estaba listo para la penetración. Tómame, soy tuya, recé. Me imaginaba que la brisa de la ventana abierta era su aliento frío en mi piel. Mi amante de hielo frío. Todavía él esperaba y observaba. La expectación era pura agonía y placer. 3 días ya estuvo a punto de hacerme suya y en el último momento decidió marcharse. El motor de su coche rugió mi frustración, pero decidí esperar a la siguiente visita confiando en que sería la definitiva.
No me importaba esperar, ni tampoco lo que diría mi marido si me pillaba. Necesitaba sentir su pene dentro de mi, tenía que vivir esa experiencia y que me hiciera sentir mujer de nuevo. De repente vi una nota en la mesita y era la dirección de un hotel, acudí rápidamente y era perfecto, un cobijo de gran lujo con tratamientos de spa y champán. Me dieron la llave de la habitación y después de echarle un vistazo llamaron a la puerta, era el botones: “¿Está todo a su gusto señora?, sonreí y le dije que si, pero tenía el corazón a máxima velocidad pensando en que era él. Mientras me daba un baño escuché cómo se cerraba la puerta y una intensa emoción me recorrió la espina dorsal. Oí el tintineo del hielo mientras levantaba el vaso que había dejado para él en la mesa de la habitación. Me sequé rápidamente y me tumbé en la cama con los ojos cerrados mientras mi respiración cada vez era más rápida, en pocos segundos noté cómo se tumbaba a mi lado y seguidamente me dio un beso en el cuello. Por fin estaba en la cama con él y no me lo podía creer: iba a hacer el amor con mi hijo…